El bouquet del vino de Toro en la pintura de Ele Pozas
Su exposición, "una mirada desde el corazón", se puede visitar en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de Toro hasta finales de septiembre en el horario de apertura habitual
Un corazón curioso da la bienvenida al público que accede a la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de Toro para admirar y adentrarse en la exposición que la artista toresana Ele Pozas ha inaugurado recientemente con una selección de obras nuevas y de obras, ya conocidas, pintadas con vino de Toro, según la técnica patentada por ella hace ya unos años.
Este corazón que mira directamente a cada persona que inicia el recorrido expositivo es también la obra que Pozas ha elegido para conformar el cartel de la muestra, «una mirada desde el corazón«, que invita a adentrarse en el mundo artístico que Pozas ha creado para que el público asistente se deje llevar por las emociones que le produzcan las obras expuestas. De esta forma, la artista permite y fomenta que cada espectador sienta y saque sus propias conclusiones sobre la obra.
De hecho, así lo explicó Pozas durante el acto de inauguración de la muestra, momento en el que indicó a los asistentes que, al menos durante los primeros días, ninguno de los cuadros se muestra con cartelas explicativas «porque me gustaría que cada uno viendo la obra sacara su propio análisis«. Resaltó que lo que pretende con esto es que su explicación no condicione al público a la hora de captar los detalles y los sentimientos que le generen las obras. En su opinión, comentó, «para disfrutar del arte no hace falta saber de técnicas, el arte es para disfrutarlo, para captar lo que a uno le gusta y lo que le disgusta, el arte está hecho para disfrutar, para generar emociones diversas«, motivo por el que quiere dejar libre al espectador para que tenga «una visión propia y una percepción propia de cada una de las obras».
Durante su intervención, Pozas señaló que, desde su perspectiva, ninguno de los cuadros expuestos «representa lo que es el concepto más evidente», creando así un juego cómplice con los espectadores, a quienes invita a «que juguéis a ser críticos de arte». En este sentido, aprovechó la ocasión para reivindicar la educación artística, algo que «hace muchísima, muchísima, muchísima falta en este país», por lo que solicitó que los políticos «pongan mucho más énfasis en la educación artística ya que supone los pilares del desarrollo y la creatividad de los niños, y de ahí parte todo, parte el criterio, parte la libertad de expresión…». Y para contribuir a ello, afirmó que «mi granito de arena es exponer algo que no os condicione, de modo que podáis observar y sacar vuestras propias conclusiones». No obstante, añadió que más adelante pondrá un código QR en el que se ofrecerán diversos datos, como el nombre de la obra y algunas características para quien lo quiera leer, «y así tendrá un poco más mi perspectiva o algo que le dé alguna pista». Además, aseguró que su deseo es que el público «disfrute» de la exposición y de la experiencia, por lo que reiteró su invitación para que cada uno «haga su propia interpretación de las obras, que es la más valiosa», incluso los niños, «que pueden verlas y decidir qué les gusta y qué no».
Por lo que respecta a la muestra, conformada por una docena de cuadros de gran formato, Pozas explicó que la primera parte está dedicada a obra nueva, realizada con acrílico, con técnicas mixtas, pues ha utilizado pincel, brochas, espátulas, goteo, aguado, veladura… Por tanto, son obras de técnica mixta de acrílico sobre lienzo, y con unas dimensiones de 60×90 cm.

La otra sala presenta obras que ya han sido vendidas, por lo que han sido cedidas por sus propietarios para la exposición, un gesto que Pozas agradeció públicamente. Estos cuadros están realizados con la técnica de pintura con vino, en la que se utiliza únicamente el vino, «sin diluyentes, ni siquiera agua, sin espesar el vino cociéndolo ni con ningún espesante ni secante, tampoco tiene un fijador ni un protector, ni se utiliza ningún medio más, sólo pincel, vino y papel», resaltó Pozas. Y en cuanto al soporte, precisó que los bastidores son de madera maciza de pino traídos de Valencia, mientras que el papel utilizado es especial, un papel que «parece lienzo pero es un papel muy grueso que hay que encharcar en agua para luego tensarlo y graparlo». Después, para pintar el cuadro, se trata de emplear el proceso de oxidación del vino, que consiste en controlar varios parámetros, como la humedad, la temperatura, las corrientes de aire, la luz…, esto es, se trata «igual que se trata un vino».
En cuanto a estas obras, todas ellas están realizadas con un mismo vino de Toro, aunque presentan diferentes tonos porque están pintadas en diferentes épocas, han estado en sitios diferentes y en algunas la artista ha jugado con la cristalización del vino, mientras que en otras se ha llevado a cabo un número distinto de procesos de oxidación, cada uno de los cuales necesita varias semanas de desarrollo. Pozas precisó, además, que «son los procesos de oxidación los que proporcionan las diferentes tonalidades» que se aprecian en los cuadros.
La técnica de pintura con vino patentada por Ele Pozas
Mientras realizaba el recorrido por la exposición aportando datos y explicaciones a las personas presentes en la inauguración, Pozas decidió contar también cómo había surgido la idea, y más tarde, técnica patentada, de pintar cuadros exclusivamente con vino. Así, recordó cómo este tipo de pintura llegó a su mente durante una cena, hace unos años, en la bodega de la casa de sus padres con unos amigos, en la que se dieron cita el flamenco y el vino. En un momento dado, se derramó una copa de vino sobre un mantel de papel, de forma que, distraídamente, Pozas comenzó a dibujar con ese vino sobre el mantel, lo que hizo que la idea, el primer germen de la pintura con vino, se dibujara en su mente.
Al día siguiente, su primer impulso fue ir a su estudio con su botella de vino casero y comenzar a pintar con él. Sin embargo, como reconoció, este primer intento no resultó satisfactorio, ya que, cuando se acercó a ver el resultado al día siguiente, lo que encontró fue tan sólo un borrón. Esto supuso que realizara muchos intentos a lo largo de los siguientes meses, tras los que consiguió trazar algunas siluetas, eso sí, de un solo tono. Y eso, como confesó, no era lo que quería lograr, sino que su intención era conseguir más tonos empleando un solo vino.
Y como suele suceder con la mente de los artistas, la suya le esbozó una idea una noche, sobre las cuatro de la madrugada… se le ocurrió pensar que si el vino es una materia viva y en las bodegas lo tratan de una forma determinada, quizá ella debía hacer lo mismo. De esta forma, comenzó a controlar factores como la humedad, la exposición, el contacto con el lienzo, la temperatura del ambiente y la del vino, el vino que usaba, sin mezclar vinos…, y fue entonces cuando «realmente empecé a notar que avanzaba», y «con el método de prueba y error, conseguí dar con la forma correcta de utilizar el vino como pintura«.
Lograda ya la técnica que debía utilizar, Pozas después se dedicó a experimentar la pintura con más vinos de España, de diferentes tierras, elaborados con diferentes uvas, con diferente sabor y con diferente color, así como de otros países como Argentina o Italia, «y es que los vinos de otros países tienen tonos diferentes, violetas, dorados, azules, rosáceos…». Y la siguiente investigación la llevó a conjugar los distintos vinos y a utilizar los procesos de oxidación en cada clase de ellos.
Finalmente, experimentado y aprendido todo lo relacionado con el uso y la técnica de pintar con vino de manera exclusiva, lo primero que hizo con las obras realizadas fue exponerlas en Toro, tras lo cual patentó la técnica de pintura con vino.
Esta técnica, aclaró, «es distinta a otras puesto que al principio no se ve lo que estás pintando, de modo que tienes que pintar y adelantarte a lo que va a salir después«, esto es, «no es algo previsible, como puede ser la acuarela», otra técnica a la que se parece mucho «por la rapidez con la que tienes que pintar». Sin embargo, matizó que «con la acuarela vas pintando y vas viendo lo que sale, mientras que con el vino tienes que ir haciendo el cuadro mentalmente decidiendo dónde tienes que aplicar más o menos tono, por ejemplo, para que salga luego lo que tiene que salir».

Pozas vuelve a exponer en Toro
La artista Ele Pozas sintió el cariño de los numerosos toresanos que la acompañaron en el acto con el que inauguró su muestra pictórica, en el que estuvieron presentes representantes del Ayuntamiento de Toro, como el concejal de Cultura, Javier López Calero, o la concejal María de la Calle, así como la directora de la Casa de Cultura, Cristina Tamames, familiares y amigos, entre los que se encontraban personas relacionadas con el arte en Toro, como el pintor Eduardo Casado o la artista textil Teresa Arenas.
La artista, contenta por la acogida que recibió, manifestó su alegría durante el evento, «me encanta teneros a todos aquí y es un orgullo iniciar una exposición rodeada de gente a la que quieres y aprecias, es la mejor acogida que se puede tener». Además, agradeció al concejal de Cultura, Javier López Calero, la propuesta que le hizo en el mes de mayo para realizar esta muestra, «que la hemos sacado adelante porque no quería rechazar el exponer en Toro«, al igual que la ayuda recibida por parte de la directora de la Casa de Cultura, Cristina Tamames, y del personal de la entidad.
Por su parte, López Calero, como edil de Cultura, realizó la introducción del evento, en la que resaltó que Ele Pozas es una «artista toresana«, por lo que supone «un placer para nosotros tenerla aquí, en la que también es su casa«, y le agradeció que su obra vaya a permanecer en la exposición hasta finales de septiembre, agradecimiento que extendió «a toda la gente que está aquí en la exposición, a la gente de montaje, y también a Cristina, que siempre está dispuesta a acoger todas las iniciativas que le proponemos».
La exposición de Ele Pozas se puede visitar en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de Toro hasta finales de septiembre en el horario de apertura habitual, que es sólo de mañana durante los meses de julio y agosto, mientras que también será de tarde durante el mes de septiembre.
Fotos Marisol Cámara





















