Fermín Pérez Valero, Cofrade de Honor de la Semana Santa de Toro 2026: «Llevo la Semana Santa en el corazón, a todas las cofradías; siempre estoy disponible para colaborar con ellas»
Con tantas felicitaciones como está recibiendo, Pérez Valero se siente querido en Toro, la ciudad en la que lleva trabajando toda la vida y colaborando con todas sus cofradías desde que se hizo hermano de varias de ellas hace más de 40 años. Su compromiso constante y desinteresado con la Iglesia y con la Semana Santa toresana le han hecho digno merecedor del mayor galardón que entrega la Junta Pro Semana Santa local, el Cofrade de Honor, que recibirá esta noche, sábado 21 de marzo, tras el acto del pregón oficial, que dará comienzo a las 21.00 horas en la Colegiata de Santa María la Mayor
El toresano Fermín Pérez Valero, quien recibirá esta noche, sábado 21 de marzo, la máxima distinción que otorga la Junta Pro Semana Santa de Toro, el Cofrade de Honor, es una persona muy conocida y muy querida en la ciudad toresana. En su opinión se debe a que por su trabajo, ya que ha sido constructor, ha realizado muchas obras en la localidad; sin embargo, a este motivo hay que añadir otro muy importante, y es que cuenta en el cariño que le tienen sus vecinos su buena disponibilidad para ayudar y colaborar siempre con ellos, especialmente con todas las cofradías locales.
Y aún más en la actualidad, dado que ya está jubilado, pues dedica gran parte de su tiempo a «trabajar para todas las cofradías, a las que me llaman yo las atiendo para lo que sea». Y, por supuesto, buena parte del tiempo restante lo dedica a su familia, de forma especial a su esposa, con quien disfruta pasando su tiempo y a quien ayuda siempre en todo lo que puede, ya que está enferma.
En cuanto a sus aficiones, comenta que su mayor afición es ser árbitro de caza; de hecho, añade que dentro de unos días «empiezo a arbitrar en Valladolid y ya estoy todo el año hasta que empiece la caza de la codorniz». No obstante, debido a su situación familiar actual, precisa que, aunque antes salía a arbitrar a otros sitios de España, ahora ya no lo hace, sino que circunscribe su labor arbitral a Castilla y León.
– ¿Cuál fue su primera reacción cuando le anunciaron que había sido elegido Cofrade de Honor?
– La verdad es que no sabía cómo reaccionar porque es algo que mis compañeros de la Junta Directiva de la Cofradía Virgen de la Soledad habían propuesto años atrás, pero yo no quería, la verdad. Tuve un impacto que no sabía qué hacer. Y más porque un día me dijo Pedro, el párroco, «enhorabuena», y yo me quedé cortado y le pregunté «¿por qué?»; al darse cuenta de que yo aún no lo sabía, Pedro me dijo que no era nada. Pero después tenía reunión de la Directiva de la Soledad, y la presidenta, Mª Ángeles García, me dio una sorpresa al decirme que había sido elegido Cofrade de Honor en la última reunión del Pleno de Cofradías con la Gestora de la Junta Pro Semana Santa. Y me llevé la sorpresa, la verdad. Es que llevo la Semana Santa en el corazón, a todas las cofradías. Así que me sentí sorprendido, pero contento. Y al llegar a casa y contárselo a mi mujer, ella me dijo «estás metido en todos los saraos»…
– ¿Lo esperaba o pensaba que le podían elegir?
– Yo nunca lo esperé, la verdad, porque yo no quería que mis compañeros de la Cofradía Virgen de la Soledad me metieran en líos. Si es que es igual que lo que me pasa con la caza, que muchas veces no me quedo a entregar los premios porque no quiero salir en las fotos, no me gusta porque me pongo nervioso. Pero, la verdad, es que después de pensarlo y de asumirlo, estoy muy contento.
– ¿Cómo se siente al pensar que es una forma de agradecer su colaboración constante y de rendirle un homenaje?
– Siento emoción y alegría, me siento agradecido, y no sé ni qué decir. Me desbordan las emociones y sé que me vais a hacer llorar en el momento de recoger el Cofrade de Honor. Y sólo viendo a mi mujer y a mis hijos… Me voy a poner muy nervioso y no voy a dar ni una. Quiero dar las gracias a todas las personas que me han votado y a todos los que se alegran por mí.
– ¿Qué cree que se ha valorado más a la hora de concederle este galardón?
– No lo sé. Creo que será el trabajo que he realizado en todas las cofradías y el hecho de estar siempre disponible para todas ellas porque, la verdad, siempre que me llaman estoy disponible, a todas horas. También es verdad que tengo dos compañeros muy majos que me ayudan mucho, que son Antonio y Panchín, que son muy buenos chicos y están dispuestos a todas las horas conmigo. El otro día, por ejemplo, tuvimos que sacar las andas de la Virgen de los Dolores de la iglesia de las Claras y, al día siguiente, estuvimos desde las 16.30 hasta las 22.00 horas en San Julián arreglando la mesa, cambiando las esponjas, con los banzos, barnizando y montándola.
– ¿Cómo cree que vivirá el momento de la entrega del Cofrade de Honor?
– Con muchos nervios, pero también con alegría. Llevo la Semana Santa en el corazón y eso no me lo quita nadie. Es como una recompensa interna. Mi mujer me pregunta cómo me siento y le respondo siempre que me encuentro a gusto haciendo todo lo que hago, ayudando, me satisface lo que hago. La verdad es que si me piden colaboración y digo que no, me encuentro como si me faltara algo, me siento mal por decir que no puedo ayudar. Y lo mismo me da una cofradía que otra, que ahí estoy para ayudar a todas. Además, con lo del Cofrade de Honor veo que todo el mundo me quiere, que me han mandado un montón de felicitaciones de todas partes, me han llamado todos, y eso es algo muy bonito.
– ¿Se acordará de alguien de forma especial en el momento de la entrega de este reconocimiento?
– Sí, me voy a acordar de estos dos chavales que trabajan conmigo, que ya he mencionado antes, Antonio y Panchín, que los quiero mucho; me ayudan mucho y están para todo lo que haya que hacer, y nos llevamos bien. Son buena gente, para mí, son una gente extraordinaria. Y, por supuesto, pensaré en mis hijos, mi hijo y mi hija, que son una maravilla de hijos, también en mi yerno y en mi mujer, y en mis nietos, que están locos con su abuelo. Todo lo bueno que diga de mi familia es poco. Y no te digo nada de mi mujer, que la quiero con locura.

– Es usted una persona muy comprometida con la Iglesia y con la Semana Santa, y colabora con todas las cofradías, ¿qué le hace ayudar siempre y de forma desinteresada?
– De forma desinteresada, sí. Así voy a todos los sitios de los que me llamen. Ayudo porque es lo que me llena, siempre me ha gustado la Semana Santa, y es una forma de sentirme útil. Así me siento lleno, como si la Semana Santa me diera vida. Sólo oyendo la música de Semana Santa, o salir cargando con Nuestro Padre Jesús, que he cargado con él toda la vida… creo que son 45 años los que llevo cargando con él; aunque ahora ya no lo hago porque en 2016 hice la Fiesta y como en mi puesto entró un chaval joven, luego no quise quitarle, tan sólo le pedí el rato para cargar con Nuestro Padre Jesús a la hora de sacarlo a la puerta de Santa Catalina el Jueves Santo para presidir la Bendición de los Conqueros. Me vale con eso, es lo que quiero, no quiero otra cosa. Y me nombraron encargado de encender y apagar las velas de Nuestro Padre Jesús, y ahí estoy, muy contento.
– ¿Cuándo y cómo comenzó a colaborar con las cofradías?
– Colaboro con ellas desde el principio, desde el momento en el que me hice cofrade. He puesto muchas cosas que no las he cobrado y he hecho muchas cosas, he trabajado mucho, y cuando estaba en ruinas la iglesia yo he estado ahí trabajando como albañil, que era mi oficio. La iglesia no estaba rematada del todo y yo iba haciendo cositas que me pedían. También he comprado cosas para las cofradías, no por encargo, sino de mi parte, como un calentador de agua, por ejemplo. He trabajado mucho y quiero seguir trabajando. También trabajo en el Convento del Carmen, que las monjas me llaman, por ejemplo, para sacar a la Virgen, y ahí estoy. Y lo mismo en el Convento de las Claras, que me querían mucho, incluso me han regalado algunas piezas suyas.
– ¿Hay algún tipo de ayuda o de colaboración para la que le llamen especialmente?
– No, la verdad es que me llaman de todas para lo que necesitan en cada momento y yo siempre respondo que sí, junto con los chavales que ya he mencionado antes. Además, me gusta también regalar algunas cosas a las cofradías alguna vez, como, por ejemplo, la campana que ahora sale en el Corpus Christi en el carro de la Custodia, que se la pedí al Rurro, vecino y amigo mío de toda la vida, como hermanos. Y ahora me ha regalado la cabeza de un ángel para ponerla en la campana, una cara preciosa de un ángel, y este año va a salir con ella. Se lo hemos agradecido un montón, no sólo yo, sino también la cofradía.
– ¿Desde cuándo es cofrade y de qué cofradías es hermano?
– Soy cofrade desde el año 1985, que me hice cofrade después de un accidente grave que tuve trabajando en una obra de una casa. Estábamos haciendo los pilares y, en un momento dado, se me cayó una tapia de siete metros de altura encima, que me dejó completamente sepultado durante 35 minutos; yo me desperté ya en el hospital en Zamora, que no me acordaba de nada de lo que me había pasado. Un tiempo después, cuando ya me había recuperado y estaba trabajando otra vez, un compañero, Juli el fontanero, me dijo que iba a entrar con él en la Cofradía de Jesús y Ánimas y que iba a cargar con él el paso de Nuestro Padre Jesús, y, de hecho, él me pagó el primer año en la cofradía. En ese momento entramos juntos en la cofradía mi hermano y yo. Después, todos los Sábados Santos iba a acompañar a la Virgen de la Soledad, con Tito Bedate, Ángel Espinel y Loli, que era familia del bar Jayda, siempre íbamos acompañándola durante toda la procesión. Y también soy hermano de la Archicofradía del Santísimo Corpus Christi, de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y de la Cofradía Virgen de la Soledad.
– ¿Cuál es su opinión sobre la Semana Santa de Toro?
– Es muy bonita, me gusta mucho. Me gusta salir en Semana Santa, de toda la vida, lo mismo me da salir cargando una imagen que salir sin cargar. Es la fiesta que más me gusta en el año. La llevo en el corazón.
– ¿Qué acto o qué momento de la Pasión local le gusta más o vive con más intensidad o emoción?
– Con más intensidad, cuando sale la Virgen de la Soledad, es un momento que hace que se me salten las lágrimas, tanto el Sábado Santo por la tarde como el Viernes Santo por la mañana. Y cuando sale Nuestro Padre Jesús ya es que no aguanto, se me llenan los ojos de lágrimas; y cuando cargaba con el Nazareno, ya cuando tocaban La muerte no es el final se me saltaban las lágrimas, ya no podía más, ya iba llorando debajo del capirucho. La verdad es que me encanta la Semana Santa, es que la vivo, la llevo dentro. Si me faltara la Semana Santa no sé qué haría. De hecho, aunque tenga otra cosa que hacer, si es Semana Santa, digo que no, que no puedo ir.
– ¿Hay alguna imagen que le guste especialmente o por la que sienta una devoción especial?
– La imagen que más siento es Nuestro Padre Jesús, eso no me lo quita nadie. Luego es la Virgen de la Soledad. Y luego, también la Virgen de los Dolores, que me parece muy guapa y me llena esa imagen, no sé por qué, pero es así.




