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Vichy lanza un piropo a Toro en verso para abrir las Fiestas de San Agustín

Virgilio Gitrama ofreció un pregón de San Agustín diferente, con el que desfilaron ante el numeroso público presente en la Glorieta la historia, los monumentos y los principales personajes ligados a la ciudad de Toro

Con un pregonero de excepción, el singular Virgilio Gitrama Calleja «Vichy», se abrieron de forma oficial las Ferias y Fiestas de San Agustín 2025 de la ciudad de Toro. Y para ocasión tan notable, Vichy no dejó suelto ningún cabo y dedicó tiempo, esfuerzo, ilusión y esmero al trabajo de preparar su cita con toresanos y visitantes para dar inicio a las esperadas jornadas festivas.

Siguiendo su original y particular estilo, no exento de sentido del humor, pues no en vano es también un enamorado y activo personaje en los Carnavales cermeños, Vichy se presentó ante el numeroso público reunido en la Glorieta ataviado de juglar y con un pregón escrito en verso, estilo que no le es ajeno ya que no sólo compone sus famosas coplas de Carnaval, sino que también escribe poesía, con algunos de sus poemas recogidos en su libro «Poemas de brocha gorda».

Quiso Vichy, no obstante, dar comienzo a su intervención con la lectura de dos poemas reivindicativos previos al pregón, «Holocausto semita«, en solidaridad con Palestina, y «La hoguera interminable«, en solidaridad «con mi tierra, Zamora, porque después de que hace unos años ardiese la Sierra de la Culebra, no se han puesto medios y ha vuelto a pasar».

Acto seguido, Vichy entró de lleno en su papel de pregonero oficial de las Ferias y Fiestas de San Agustín y ofreció un pregón-poema «digno y decente» que supuso «un piropo a Toro» con el que pretendió «alardear con decoro» de la localidad. Así, aseguró que aceptó «sin dudarlo» la propuesta del Ayuntamiento porque «es una satisfacción / poder ser el pregonero / y ante tamaña emoción, / descabalgo mi sombrero».

Como presentación, recordó a los presentes que «yo soy Virgilio Gitrama, / más bufón que caballero, / la gente Vichy me llama / y hoy aquí, soy pregonero», y afirmó que pretendía «dar este pregón / con orgullo y humildad», esperando que «suene a fiesta y verdad», aunque reconoció también que su elaboración le había supuesto «horas confusas / de nervios y de tensión», pero que finalmente había confeccionado un «pregón tallado y bruñido / que he repasado mil veces», con el que «he venido a examinarme / ante mi pueblo y su gente«. No obstante, agradecido por el recibimiento, resaltó que:

 

«Me falta palabrería

«pa» describir la alegría

que emociona y no lastima.

 

Porque en el séptimo cielo

con las campanas al vuelo

hasta la prosa me rima.

 

Pero el placer más sublime

sin nada que se aproxime,

y no lo iguala el dinero,

 

es que una noche de agosto

Toro acaricie mi rostro

y me haga su pregonero.»

Virgilio Gitrama «Vichy» durante su pregón de las Ferias y Fiestas de San Agustín de Toro. Foto C.G.

Inició su relato como se inició su vida, pues «Toro es arcón de mi sino / mis pinceles y mi lienzo / mi pluma y mi pergamino», también «mi pálpito y mi poema», dado que es toresano, «aquí mismo me parieron«, y en Toro se ha desarrollado su recorrido vital, «aquí forjé mi destino / conocí a mi compañera / pavimenté mi camino / y medró mi cabellera», y matizó que «me gusta el arte y lo añoro / soy carrocista y coplero / mi grupo sanguíneo es Toro / y si me falta me muero». Y dejó claro el honor y la satisfacción que suponía para él protagonizar el primer acto oficial de las fiestas, «nunca voló tan alto este juglar / y nunca me sentí tan toresano / pregonar un jolgorio tan humano / que es un honor enorme de narrar», especialmente porque Toro es la ciudad que «es mundo y universo» para él, «mi musa es Toro desde pequeño / con palacios e iglesias de ensueño / ciudad noble, leal y muy coqueta».

Con su magnífico elogio a «esta tierra, que es la mía», Vichy emocionó a todos los presentes, un público entregado que no dejó de escucharle con atención a lo largo de todo su discurso, en el que definió con preciosas y precisas palabras la ciudad de Toro, así como hizo breves pero elocuentes referencias a hechos, personajes, monumentos y rincones históricos e importantes con los que cuenta y ha contado la regia Ciudad de las Leyes, «ciudad que parió reyes / leyendas y tradiciones / batallas añejas, leyes / y es cuna de mil pasiones».

Y así, poco a poco, fue desgranando en su pregón, a modo de pequeñas perlas en verso, las menciones a todo lo que hace especial a la ciudad, como «la horca en Rejadorada […] mosca en un lienzo clavada / patios y grandes mansiones», o el Arco del «pétreo reloj hecho al vino«, así como la Colegiata, con su «pórtico de la gloria» y las «clausuras de uno y trino», como seña de los monasterios toresanos. También se acordó de las «barranqueras con encanto», el «paseo del Espolón», el «verraco en modo granito«, los «restos de muralla herida», «el Alcázar, parte y juez», su «arte urbano por doquier», su «trío híbrido de puentes», la «ermita del Canto«, su «pasión de marfil«, su «cimborrio capicúa», que acoge a su «Virgen preñada de arte«, y la acogida que brindan tanto la localidad como sus vecinos con su «hospitalaria acogida», pues se trata de una «ciudad abierta y canalla / toda ella es un legajo / de grande e ilustre talla», «donde la bondad acampa y desemboca en su gente«.

No faltó a la cita de su pregón una variada muestra de los personajes ilustres que han tenido relación con Toro, como Fray Diego de Deza, Juan II, María de Molina, doña Elvira, Teresa Díez o Delhy Tejero, «mujer sensible y artista / pionera con esmero / toresana inconformista / de corazón sin sombrero». Además, se pasearon las notas de los músicos locales y de tonadas propias del lugar, «esplendor con pulso y púa«, «clave de sol centenaria / pentagrama de emociones», «flauta dulce y tamboril», «que retumben las charangas», «coros que alientan la danza», las «mozas que van a una boda» de la canción «Tío Babú», y, por supuesto, Vichy realzó también las fiestas y las tradiciones toresanas, «San Agustín y sus ferias», «Labradora y Viuda Rica», «nostalgia de Gigantones», «peñas que inundan la calle», «es el lugar donde creo / carrozas artesanales».

Tuvo también Vichy palabras para la gastronomía y el enoturismo locales, «que corra el vino y las viandas«, pues Toro es «denominación de origen» y «vino de autor», «bodega cosmopolita / que combate el frío invierno / quitando al bocoy la espita», tanto de «joven, crianza y reserva», ya que «a cualquier hora un vinito» acompaña el buen yantar, «josas de cascabelillos», «es fruta, guinda y cermeño» y «fértil Vega que alimenta» la huerta toresana, «y no se puede olvidar / para llegar al destino / el queso y los embutidos / que acompañan nuestro vino».

Para finalizar su pregón, Vichy agradeció de nuevo la oportunidad de ser pregonero y «profeta en mi tierra» y animó a locales y foráneos a disfrutar de una nueva edición de las Ferias y Fiestas de San Agustín en Toro:

 

«Sin duda que este momento

no lo olvidaré en la vida

me servirá de alimento

y curará alguna herida.

 

Toro me ha dado con creces

fuerza, honor y distinción

y he soñado cien mil veces

que le debía un pregón.

 

[…]

 

Os convoco a la alegría

y al sano entretenimiento

disfrutar que son dos días

con todo el conocimiento.

 

Demos comienzo a esta feria

porque pronto vendrá el fin

que ría la gente seria

que viva San Agustín

Fotos C.G.

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